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jueves, 2 de junio de 2016


Varias instituciones internacionales promulgaron en 1917 y 1918 la candidatura de Alfonso XIII al novel de la paz por haber creado altruistamente la "Oficina pro cautivos" y conseguir ayudar a más de 200.000 cautivos a ser repatriados.

Todo comenzó de manera casual cuando el rey de España recibió una carta de una lavandera francesa que le pedía ayuda para conseguir localizar a su esposo, quien había desaparecido durante la batalla de Charleroi. Alfonso XIII decidió tomar cartas en el asunto y logró localizar al soldado francés que se encontraba prisionero en Alemania e intermediar para que las autoridades le permitieran regresar con su esposa. La noticia de éste hecho se estendió rápidamente y miles de personas escribieron al rey pidiendo su ayuda para localizar a sus seres queridos que estaban presos o desaparecidos.
Durante el tiempo que duró la Primera Guerra Mundial consiguieron ayudar a unas 200.000 personas aproximadamente, salvando a un gran número de soldados de morir fusilados, repatriando a muchísimas familias para ponerlas a salvo, organizando barcos–hospitales y asegurándose que no sufrirían ataques, así como poner a miles de prisioneros en contacto con sus familiares.

lunes, 30 de mayo de 2016





El 19 de Agosto de 1942 se llevo a cabo la "operación Jubilee" o desembarco de Dieppe, un silenciado desastre para los aliados que si hubiese tenido éxito podría haber acortado la segunda guerra mundial en unos dos años. Churchill que ya había llevado al desastre a Inglaterra hacía años en Galípoli estaba convencido que para derrotar a Alemania debían volver a poner pie en el continente y abrir así un segundo frente para los nazis, por lo que Inglaterra diseño la operación Jubilee para tomar el puerto francés de Dieppe y así crear una cabeza de puente para desembarcar las topas aliadas, ganando así prestigio y ser quien llevara la iniciativa bélica aliada en lugar de los norteamericanos que todavía no habían conseguido movilizar una fuerza militar importante.

La incursión se llevó a cabo con la participación de 5,000 tropas canadienses, de la 2da División de Infantería y 1.000 soldados de origen británico. El plan original contaba con un bombardeo marítimo y un ataque aéreo, pero fueron desechados. Por eso, solamente contaban con el factor sorpresa y el apoyo de sólo ocho destructores con cañones de 102mm. Commandos británicos debían tomar por asalto las posiciones de la artillería alemana al este y oeste del puerto, mientras tanto los canadienses realizarían el desembarco en cuatro playas cuyo nombre en clave eran "Yellow", "Blue", "Green" y "Orange". Al iniciar la operación la mayor parte de la flota avanzó hacia las playas sin contratiempos, el ala izquierda del convoy se encontró con ocho pequeñas naves enemigas, produciéndose un enfrentamiento que dispersó esa sección de la flota. Los daños en los navíos aliados fueron considerables, ya que debido a la orden de silencio radial, no se pudo solicitar ayuda a dos destructores británicos que estaban cerca, los barcos enemigos se retiraron casi sin sufrir daños y dieron la alarma a las tropas alemanas en tierra, acabando así con el fundamental factor sorpresa.

La mayoría de las playas de Dieppe están rodeadas de acantilados más escarpados que los de Normandía por lo que al no existir ya el factor sorpresa la defensa para los alemanes era mucho más fácil y desembocó en un desastre total para los aliados. Sólo la compañía que desembarcó al oeste del río Scie y los comandos nº 4 consiguieron alcanzaron sus objetivos, pero se retiraron al constatarse el desastre de la mayor parte de las tropas y la no consecución de los objetivos principales. Los canadienses perdieron en total 3,350 hombres, más de un 67% de las tropas desplegadas. Igualmente se perdieron una gran cantidad de embarcaciones y 119 aviones. La incursión, aunque desalentaba las ideas de cruzar el canal en 1942 y 1943, reveló muchas debilidades en el planeamiento de operaciones anfibias, que tuvieron que ser rectificadas antes de volver a intentarlo nuevamente el "día D".

miércoles, 25 de mayo de 2016


Hugo Ferdinand Boss fundó su casa de moda masculina en 1924 en Metzingen, cerca de Stuttgart. Tras unos comienzos algo difíciles (se llegó a declarar en bancarrota) por la situación general de la economía alemana de entreguerras, se afilió al partido Nacionalsocialista (Nazi) con el número 508.889 en 1931, siendo un miembro convencido de la doctrina del partido, la cual demostró denunciando a judios. En 1934 diseñó los uniformes paramilitares color pardo de las SA, diseñando también los de la SS, así mismo consiguió diferentes contratos con los nazis llegando a monopolizar también los diseños de las Juventudes Hitlerianas y otras organizaciones del partido. Teniendo en cuenta que los nazis llegaron a tener más de tres millones de afiliados esto hizo que desde su afiliación hasta principio de la segunda guerra mundial multiplicara exponencialmente sus ingresos hasta en un 8625%. De hecho no ocultaba para quien trabajaba casi en exclusiva porque cuando se anunciaba en la prensa de la época indicaba que era el distribuidor de los uniformes de los nazis. Estos hechos se agravaron en 1943 cuando en sus talleres usaba mano de obra esclava, 180 mujeres judías en su mayoría francesas pero también había de otras nacionalidades.
Tras el fin de la guerra, fue juzgado, siendo multado con unos 80000 Marcos, retirándole su derecho al voto y la potestad para dirigir negocios.
Años más tarde los actuales directivos de la empresa reconocieron los hechos y pidieron perdón por su pasado, participando en un fondo de compensación para los trabajadores esclavos de empresas alemanas de la segunda guerra mundial.


viernes, 20 de mayo de 2016



 Tras varios meses de sangrienta y cruel guerra, las vísperas de la noche de Navidad de 1914 los soldados alemanes adornaron las trincheras con pequeños árboles de Navidad y cantaban villancicos, sobre todo Stille Nacht (Noche de Paz), los ingleses y franceses respondían con más villancicos y tocando gaitas. Poco a poco los cánticos comunes dieron paso a encuentros pequeños en la "tierra de nadie" donde se intercambiaron entre "enemigos" productos como tabaco, mantequilla, chocolate y whisky. 
Estos primeros encuentros temerosos pronto dieron paso a encuentros mucho mayores entre cientos de soldados de ambos bandos, en una tregua "no oficial" que hizo que se celebrarán partidos de fútbol, misas e incluso actuaciones de canto entre ellos. Esta tregua finalizó en cuanto los altos mandos de los respectivos ejércitos se enteraron de ella y cambiaron de frente a muchos de los implicados, incluso juzgando alguno por confraternizar con el enemigo. Aunque en algunas zonas duró hasta febrero de 1915
Este hecho tan insólito como espontáneo podemos verlo en documentales y películas como la Franco-alemana "Feliz Navidad" o incluso en publicidad